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2 de noviembre de 2011

Sustentabilidad, el desafío para 7 mil millones de habitantes


El planeta, según la ONU, ya cuenta con esta cifra y con tres problemáticas: seguridad alimentaria, equidad social y salud ambiental en los cuales, el INTA tiene un rol estratégico. El análisis de especialistas del sector agroalimentario.

Sustentabilidad, el desafío para 7 mil millones de habitantes

El lunes 31 de octubre, según estadísticas del  Fondo de las Naciones Unidas para la Población (ONU), el mundo alcanzó los 7.000 millones de habitantes. Este crecimiento demográfico le plantea a la humanidad tres grandes problemáticas relacionadas con la sustentabilidad en la producción de alimentos, la gestión ambiental y la generación y conservación de energías alternativas.

Luis Basterra, vicepresidente del INTA, afirmó que “los 7 mil millones de habitantes que somos en el mundo merecemos una calidad de vida sostenible y sustentable. Y es sobre estos dos pilares que el organismo basa sus investigaciones”. Como parte de sus ejes estratégicos, el trabajo del INTA promueve integralmente la competitividad, la salud ambiental y la sostenibilidad de los sistemas productivos, con equidad social y el desarrollo territorial con investigación, extensión, tecnología e innovación.

“En este escenario –aseguró Basterra– el instituto, en el marco de las políticas de Estado, juega un rol estratégico en el sector agroalimentario del país y brinda las herramientas para asegurar el acceso y la equidad en la producción de alimentos”.

“La Argentina es una potencia agroalimentaria”, dijo Alejandro Flores Nava, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) en la región. Para Flores Nava, además, se trata de “una nación que tiene muchas capacidades para exportar tecnología”.

Por su parte, como representante del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), Vicente Barros agregó que “la mejor estrategia para el futuro es mejorar las instituciones para tener más educación y desarrollo tecnológico”. Al mismo tiempo, el coordinador del área Ambiente y Desarrollo Sustentable del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Daniel Tomasini, consideró: “La agricultura deberá ser más sostenible y productiva para lograr la seguridad alimentaria”.

Precisamente, en el INTA existe una cartera de proyectos y áreas estratégicas que se entrelazan para cubrir todos los aspectos vinculados con el fortalecimiento del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial. En ese sentido, señaló Basterra, pueden destacarse logros como la adopción de la siembra directa, introducida por el INTA, que es hoy utilizada en más de 20 millones de hectáreas del país, lo cual permite mejorar la sostenibilidad de los recursos naturales y el ambiente en sistemas agrícolas.

Para Mario Bragachini, coordinador del INTA Precop, “la Argentina se caracteriza por tener uno de los sistemas de producción agropecuaria más eficientes del mundo: la enorme difusión de la siembra directa redujo el uso de maquinaria agrícola, el consumo de combustibles fósiles y conservó otro gran recurso escaso como es el agua”.

Basterra: "El INTA tiene un rol estratégico en el sector agroalimentario del país y brinda las herramientas para asegurar la producción de alimentos”.

Como contribución a la seguridad alimentaria, el programa Pro-Huerta representa una política institucional continuada durante 20 años y sostenida por los ministerios de Agricultura y Desarrollo Social de la Nación. El programa tiene presencia en todo el país y cuenta hoy con cerca de 630 mil huertas, 130 mil granjas y más de 3,5 millones y medio de beneficiarios.

“El derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental”, expresó Martín Santiago, residente del sistema de la ONU en la Argentina. Con el foco en esta necesidad global, Lorenzo Basso, secretario de Agricultura de la Nación, recientemente advirtió que “estamos perdiendo el 30 por ciento de la producción mundial de alimentos por mala conservación”. Por esto el INTA mejoró la tecnología de silo-bolsas plásticas, clave para almacenar granos que serán carne, leche y huevo. Cristiano Casini, coordinador del Área Estratégica Agroindustria del INTA,  recordó que la Argentina guarda 40 millones de toneladas de granos bajo este sistema que ya es adoptado por 32 países del mundo.

“No sólo se trata de trasladar la tecnología sino de adaptarla según las diversidades de clima y terreno que se presenten en cada país. Por esto se estudian las condiciones de cada región en la que muchas veces aún trabajan en forma muy artesanal la conservación y poscosecha de granos, lo cual ocasiona importantes pérdidas”, explicó Casini.

Otro dato valioso para el presente y futuro de la humanidad es el agua –más de mil millones de personas viven sin una adecuada provisión de agua potable–: tanto en su consumo humano como para el riego agropecuario. Vale aclararse que Sudamérica posee el 35% mundial de este elemento vital por lo que las miradas del planeta se posarán en esta parte del  continente.

Leopoldo Montes –coordinador del Área Estratégica de Recursos Naturales del INTA– indicó que “el INTA busca liderar la problemática de los usos agropecuarios del agua y trabaja para organizar el inventario del recurso y poner a disposición su información agro-hidrológica”.

Coincidente con los conceptos de Basterra, Marcela Suazo, directora regional para América latina del Fondo de Población de las Naciones Unidas, remarcó a la prensa que “existen evidencias de que cuando se brindan oportunidades de empleo y de decidir sobre los recursos que se producen, esto impulsa el progreso de sus familias y sus países”.

Preparados para el cambio

“Si estamos preparados para la variabilidad climática, los efectos del cambio climático podrán serán mitigados”, dijo el representante de la FAO en la Argentina, en relación con el impacto que este fenómeno tendrá sobre la agricultura.

Al respecto, Graciela Magrín, especialista del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar, reflexionó: “Hay una conciencia muy generalizada de que el clima está cambiando. En los últimos años esta temática se instaló en las agendas sociopolíticas y hay gran avidez de información. En el ámbito tecnológico existen alternativas que desde el INTA pueden ayudar a tomar mejores decisiones en años climáticamente problemáticos”. Por caso, en años “Niña” será más conveniente “retrasar la fecha de siembra del maíz para evitar que la floración ocurra en diciembre, cuando es muy probable que ocurran deficiencias de agua”, explicó Magrí. Y añadió, como opción, “disminuir la dosis de fertilizante a la siembra y reforzarla durante el ciclo si la disponibilidad de agua lo permite”.

Así, en gestión ambiental el INTA cuenta con radares, captación satelital, sensores en distintas plataformas tanto fijas como móviles y con un avión climático, con equipamiento de última generación. “Estos adelantos permiten hacer análisis sofisticados y anticiparse a temas complejos en los dinámicos escenarios agroproductivos y climáticos actuales”, describió María Elena Zaccagnini, coordinadora del área estratégica de Gestión Ambiental del INTA.

Esa alternativa llamada energía

En un mundo con 7 mil millones de vecinos, la sustentabilidad energética será otro gran desafío. Por tanto, la búsqueda de alternativas energéticas es motivo de estudios en todo el planeta. Para los especialistas, los biocombustibles deben considerarse como una energía de transición que sustituirá una parte de los derivados del petróleo.

Las energías renovables constituyen la industria con mayor crecimiento del mundo, con una tasa media del 64% para los últimos cinco años e inversiones estimadas, para 2020, en 500 millones de dólares. En Latinoamérica, ese porcentaje se incrementa a 145% durante el mismo período y la Argentina cuenta con grandes condiciones para convertirse en un actor fundamental entre los productores y exportadores de energías limpias a escala global.

En esta línea, Jorge Hilbert, coordinador del Programa Nacional de Bioenergía del INTA, asegura que “la humanidad se ve enfrentada con un cambio de paradigma que radica en la diversificación de las fuentes de energía, juntamente con una preocupación creciente por los aspectos ambientales”.

Casi como una paradoja, a partir del nacimiento de la agricultura, hace 10 mil años, la humanidad comenzó a crecer. Y hoy esa misma actividad podrá contener a 7 mil millones de habitantes que deben buscar en la tierra el sustento de cada día.