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24 de mayo de 2011

Lana: la producción nacional superará los U$S 300 millones


Con 71.878 productores de fibra de origen animal, la Argentina es el tercer exportador mundial de este producto. El caso de lana camarones, un ejemplo de agregado de valor.

Lana: la producción nacional superará los U$S 300 millones

Sin considerar a China, que consume internamente todo lo que produce, la Argentina es el tercer exportador mundial de lanas finas, precedida por Australia y Sudáfrica. Con 71.878 productores de fibra de origen animal –lana, mohair, llama, cashmere, guanaco y vicuña– y un total de 16.901.211 animales, se producen a escala nacional unos 60 millones de kilogramos anuales que pueden comercializarse por más de 346 millones de dólares en la campaña 2011/12.

Según datos de la Federación Lanera Argentina, la producción de la zafra 2009/10 se ajustó en 54 millones de toneladas sucias y la siguiente en 57 millones de toneladas, lo cual permite observar una evolución positiva del mercado.

De hecho, la Argentina vende a más de 30 países con diferentes grados de valor agregado y destina el grueso de su producción de lana a China (29,44%), Alemania (15,73%), Italia (14,14%), Turquía (8,27%) y Uruguay (7,83%). Apenas cuatro o cinco millones de kilos corresponden al mercado interno.

Si bien la industrialización de la lana implica un ciclo largo y complejo –que va desde la esquila hasta la compra de, por ejemplo, un pullover por parte del consumidor final, transcurre cerca de un año–, el potencial de la cadena es asombroso: por poner sólo un caso con un kilo de lana superfina que un productor vende por alrededor de 10 dólares puede confeccionarse un traje de verano y venderse entre 1.000 y 1.200 euros en Italia.

En este sentido, además de estar posicionado como proveedor de lanas finas, la Argentina cuenta con capacidad instalada para la industrialización primaria, aparte de pureza racial y bienestar animal en las majadas y grupos de productores ovinos competitivos e innovadores. A esas fortalezas deben sumarse, además, la oportunidad que constituyen la demanda sostenida de esas fibras y precios actuales que supera ampliamente el promedio histórico.

Precios excelentes

Mario Elvira –director técnico del Laboratorio de Lanas Rawson, perteneciente al INTA Chubut– explicó que “los precios se han acomodado muchísimo desde la crisis financiera de 2008, durante la cual se vio el retroceso de todos los commodities. Hoy por hoy, están en valores excelentes, en uno de los mejores momentos”.

No obstante, los países productores también registran cierta retracción de la oferta que, indicó el especialista, se debe a “alternativas productivas de mayor rentabilidad, la ganadería en competencia con la agricultura y una creciente producción de carne ovina utilizando razas menos laneras, sumado a períodos cada vez más prolongados de sequías que ponen en jaque a las majadas y a sus reposiciones”.

Además, el tipo de consumidor actual reclama “exigentes requisitos cualitativos en los procesos de producción y agregado de valor”, a la vez que nuevos atributos que definen su interés de compra, relacionados con el cuidado ambiental, la baja contaminación y el bienestar animal.

Así, buscan “lanas éticas”, explicó Elvira, “que demuestren un comercio justo y una responsabilidad social empresaria en toda su cadena de valor”. Frente a estos requisitos de los usuarios, añadió el técnico, “las lanas finas merino de la Patagonia argentina cobran una especial relevancia y competitividad para satisfacerlos”.

De acuerdo con el técnico del INTA, aunque la cadena esté fraccionada y no hay industrias integrales al igual que en Europa o en Oriente, la región patagónica central cuenta con un clúster lanero muy importante. El polo Textil Lanero de Trelew concentra empresas que industrializan, comercializan y exportan. El 51% de la producción de lana argentina proviene de la región Patagónica y este polo se ubica en su centro geográfico.

Para sumar hay que agregar valor

El programa nacional de fibras del INTA –Gestión para la valoración de las fibras de la lana y fibras naturales–, coordinado por Elvira, contiene diversas actividades relacionadas con la integración horizontal y/o vertical de los productores y modelos de comercialización conjunta. El programa busca fomentar una integración vertical que les permita agregar valor desde lo industrial y lo artesanal.

La Denominación de origen “Lana Camarones” se muestra como un grupo de productores diferenciados con propuestas innovadoras para conseguir mejores precios de sus lanas. En esta línea se inscriben los 45 productores de lana orgánica patagónica, quienes suman 1.800.000 hectáreas y constituyen la oferta más grande del mundo en este tipo de producción.

Esta nota es sólo un adelanto de lo que se podrá leer en el boletín INTA Informa #115.