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29 de noviembre de 2017

Detectan gramínea tóxica en pastizales de La Pampa


El INTA Anguil alerta a los productores por casos de intoxicación con Falaris spp. en rodeos bovinos de la zona. Los reportes indican la aparición de la planta en lugares no tradicionales. Recomiendan recorrer los campos y el retiro del ganado hacia áreas seguras.

Detectan gramínea tóxica en pastizales de La Pampa

Debido al número de consultas recibidas, el INTA Anguil –La Pampa– alerta a los productores por casos de intoxicación con Falaris spp. en rodeos bovinos de la zona, que pueden culminar en la muerte de los animales infectados o dejarlos con secuelas neurológicas graves. A diferencia de otros años, la aparición de la gramínea se registra en lugares no tradicionales, debido, fundamentalmente, a la ocurrencia de precipitaciones superiores a los promedios históricos en otoño-invierno. Cuidados para tener en cuenta.

“Es una gramínea muy apetecible para bovinos y ovinos y, en campos con una importante cantidad de plantas, provoca niveles de elevada mortandad”, indicó Ivana Stefanazzi, especialista de la Agencia de Extensión Rural del INTA en Victorica.

Falaris spp. son gramíneas de aptitud forrajera que crecen en otoño, invierno y primavera y pueden alcanzar 1,5 m de altura. No obstante, “su uso se ha limitado, entre otras razones, por la presentación de casos esporádicos de intoxicación en animales, asociado con su contenido de alcaloides”, detalló la técnica.

En La Pampa, se reporta la existencia de una especie natural denominada Phalaris angusta, conocida comúnmente con el nombre de “Alpistillo”. Suele encontrarse en los pastizales de la provincia, principalmente en lugares húmedos como las depresiones de las Sierras de Lihuel Calel y Sierra Chica.

No obstante, este año se detectó en zonas no tradicionales. “La presencia de la especie se evidencia en zonas no descriptas, debido, fundamentalmente, a la ocurrencia de precipitaciones superiores a los promedios históricos en otoño-invierno”, informó Stefanazzi.

En este sentido, la técnica recomendó el retiro de los animales hasta finalizar el ciclo vegetativo de las plantas, delimitado por el período de floración y fructificación a fines de primavera y principios de verano.

Además, sugirió vigilar activamente el comportamiento de los animales, así como evitar el pastoreo de manera intensiva en potreros con poca disponibilidad de forraje y en momentos de poca luminosidad –como días nublados y durante el amanecer–.

Se recomienda recorrer los lotes para identificar, de manera temprana, la presencia de la gramínea tóxica y retirar el ganado hacia potreros con disponibilidad de forraje seguro.

Síntomas de atención

De acuerdo con Ariel Miranda, especialista del Servicio de Diagnóstico Veterinario del INTA Anguil, los cuadros de intoxicación pueden presentarse en forma aguda o hiperaguda y provocar la muerte súbita de los animales, tras episodios de taquicardia y bloqueo cardíaco. Esto afecta a número reducido de ganado en sus distintas categorías: terneros, novillitos y vaquillonas.

“La forma crónica es la que se halla con mayor frecuencia y, dada su sintomatología, recibe el nombre de temblor de Falaris”, definió Miranda. Se manifiesta en forma lenta y progresiva hasta desencadenar la muerte del animal.

Con respecto a los síntomas, el envenenamiento se caracteriza por producir temblores de cabeza y de masas musculares. “Los animales caminan sobre las rodillas, no pueden mantenerse en pie, caen y mueren”, describió el técnico. Estos signos suelen aparecer hasta dos meses después de haber cesado el consumo de la gramínea tóxica.

Al ser trasladados o movilizados, los bovinos muestran distintos grados de incoordinación, que van desde pasos cortos hasta rigidez y arrastre de pezuñas en los miembros del tren posterior. “Esta incoordinación provoca que los animales tropiecen con los miembros anteriores, caigan sobre el pecho, lo que ocasiona un abultamiento pectoral producto del hematoma generado y la pérdida de pelaje”, apuntó Miranda.

Si el animal logra sobrevivir a la intoxicación, pueden quedarle secuelas que se observan en la dificultad para la aprehensión y deglución del pasto, debido a la incoordinación de movimientos de labios, lengua y cuello. “Esta situación dificulta notablemente la ingesta de alimentos y ocasiona, posteriormente, adelgazamiento y muerte por inanición”, señaló el veterinario.

No obstante, remarcó que deben efectuarse los estudios de diagnóstico pertinentes para confirmar los casos de intoxicación, sobre todo para evitar su confusión con patologías de sintomatología similar.