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16 de octubre de 2017

“El conocimiento del INTA se transforma en realidad”


Lo aseguró Héctor Espina –director nacional del INTA– en el marco del reconocimiento que otorga el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, y destacó que “es una forma de mostrar cómo la inversión del Estado vuelve a la sociedad”.

“El conocimiento del INTA se transforma en realidad”

El máximo galardón que otorga el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación como estímulo a la innovación, Innovar 2017, fue para el desarrollo de una púa biomimética para laboreo. Inspirados en la propiedad antiadherente del cascarudo, técnicos del Instituto de Suelos y de Ingeniería Rural (IIR) del INTA Castelar y de la Universidad Tecnológica Nacional modificaron la superficie de una herramienta de laboreo de suelos que ahorra energía y aumenta su rendimiento. Este diseño fue distinguido también por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual(OMPI).

“Este año, una vez más, recibimos el premio mayor que otorga Innovar”, señaló Héctor Espina –director nacional del INTA– quien se mostró orgulloso por la distinción y aseguró: “Esto muestra cómo el conocimiento que se genera en el INTA se transforma en realidad y, además, es una forma de mostrar cómo la inversión del Estado vuelve a la sociedad”.

“Es un reconocimiento y un incentivo al trabajo cotidiano de muchos científicos que, a lo largo y a lo ancho del territorio, trabajan todos los días para dar soluciones a problemáticas locales y generan parte del desarrollo de los pueblos”, expresó Espina, quien sostuvo que “el INTA es un organismo virtuoso que tiene la capacidad de multiplicar el conocimiento”.

Gracias al trabajo de la coordinación nacional de Vinculación Tecnológica, el INTA cuenta con una cartera de tecnologías protegidas por patente de invención y modelos de utilidad conformada por un total de 72 patentes vigentes y 140 registros en trámite, tanto en la Argentina como en más de 20 países. De ese total, el 28 % de las patentes en trámite fueron solicitadas en la Argentina, el 17 % en los Estados Unidos, 13 % en Brasil, 4 % en Europa y 38 % entre países de Latinoamérica y Asia. “Esto muestra que nuestro país es uno de los que tiene mayor proporción de tecnologías desarrolladas en el ámbito público”, señaló Espina.

“Entendemos la importancia que tiene para nuestra institución que las investigaciones se transformen en nuevas propuestas tecnológicas”, dijo Espina y agregó: “Lo hacemos porque es parte de una política institucional para mejorar la calidad de vida de las personas en los territorios”.

En la naturaleza, el cascarudo es capaz de desplazarse sin que el suelo se le adhiera. Gracias al estudio de sus características crearon una púa para el laboreo de los suelos.

En la naturaleza, el cascarudo es capaz de desplazarse sin que el suelo se le adhiera. Así, gracias al estudio de las características topográficas de su superficie cuticular obtuvieron una púa para el laboreo de los suelos.

En este sentido, Espina destacó el empeño de investigadores que “se detuvieron a observar esta singular propiedad del insecto con el objetivo de imitarlo y replicarlo en nuevas herramientas tecnológicas, sobre todo, para el ahorro de combustible”.

Iniciado en 2011, el primer diseño de púa escarificadora convencional fue liso. En 2012, junto con técnicos de la UTN, descubrieron que si le agregaban cavidades de 2 milímetros de diámetro distribuidas hexagonalmente el ahorro de combustible era mayor. “Esta modificación aumentó su rendimiento entre un 5 y un 7 % con respecto a la convencional”, describió Eduardo Favret –especialista en biomimetismo del Instituto de Suelos del INTA Castelar–.

“Nuestro trabajo se basó en observar cómo construye la naturaleza sus materiales”, señaló Favret y agregó: “Los sistemas naturales trabajan con el principio de energía mínima, que implica realizar el menor esfuerzo posible para mantenerse activo durante más tiempo y de un modo eficiente”.

Este logro, además de obtener la distinción en la categoría Energía y Desarrollo Sustentable de los premios INNOVAR se llevó la medalla que la OMPI otorga al proyecto más destacado que se encuentra patentado o en proceso de patentamiento.

Asimismo, el diseño biomimético de la superficie de la herramienta agrícola recibió la patente Modified Surface Topography for an Agricultural Tool de la Oficina de Patentes y Marcas Registradas del Departamento de Comercio de los Estados Unidos. Este organismo tiene la responsabilidad de promover el progreso de las ciencias y las artes, asegurando a los inventores el derecho exclusivo de sus inventos por un tiempo limitado.

Entre los premiados, también se encuentran Bioinnovo IgY DNT y R-VAC Inmuner IBD. “Ambos son casos paradigmáticos de articulación público-privada con impacto concreto en el sector”, dijo Espina.

“Bioinnovo IgY DNT es un producto único por su origen biológico en el mundo que, basado en inmunoglobulinas de yema de huevo de gallinas (IgY), controla patógenos de importancia productiva como la diarrea neonatal de terneros”, expresó el director nacional del INTA. Fue desarrollado a partir de la primera Empresa de Base Tecnológica (EBT), creada por el INTA y el laboratorio Vetanco S. A.

Mientras que el segundo, surgió de la articulación entre el INTA y Laboratorios Inmuner S. A. –ubicado en Concepción del Uruguay–. Gracias a este trabajo conjunto, desarrollaron la primera vacuna recombinante nacional para prevenir la Enfermedad Infecciosa de la Bursa (IBD) –llamada también Gumboro–, que es muy contagiosa en pollos jóvenes y provoca pérdidas significativas para los productores. “Este producto es el resultado de 20 años de investigación”, destacó Espina.