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20 de diciembre de 2010

Se vienen las plagas


Orugas cortadoras y chinches aprovechan la oscuridad para provocar daños en cultivos de soja, maíz, girasol y sorgo. La clave, los monitoreos constantes.

Se vienen las plagas

Maximiliano Spinollo, coordinador del informe Infobicho de la Unidad de Extensión y Experimentación Adaptativa del INTA Venado Tuerto –Santa Fe–, indicó que “hasta el momento se registraron ataques tempranos de plagas en cultivares de soja, entre los cuales se destacan los de orugas cortadoras y chinches diminutas”.

Las orugas cortadoras, cuyas especies más difundidas en la región pampeana son Agrotis meléfida–áspera– y Porosagrotis gypaetina –parda–, causan el máximo daño entre septiembre y noviembre, cuando las larvas se encuentran en su último estadio de desarrollo.

De gran difusión en leguminosas forrajeras, la presencia de las orugas en cultivos de verano como maíz, girasol y sorgo representa una alta peligrosidad, aún con bajas densidades de población. También la soja, cuando se siembra en octubre o noviembre, puede ser blanco de sus ataques.

“El daño lo provocan las larvas que tienen hábitos nocturnos y se caracterizan por su voracidad y la rapidez con que se alimentan”, expresó Spinollo, quien además agregó: “Atacan el cultivo recién emergido y cortan las plántulas a la altura del cuello de la raíz o por debajo”.

Debido a este comportamiento, a menudo los controles de esta plaga no son eficientes y se han dificultado por la baja humedad en los primeros centímetros del suelo. Esta característica provoca que “la oruga se entierre profundamente buscando humedad, por lo que se complica el control más allá del producto y la dosis usada”.

Por otro lado, las condiciones de “primavera y verano secos predisponen el desarrollo de pulgones, cigarras y chinches –hemípteros pertenecientes a la familia Ligaeidae–”, dijo Spinollo. “Grandes poblaciones de estos insectos y su aparición como plaga es grave para la implantación de soja en varias zonas de la región pampeana”.

La chinche diminuta tiene una apariencia muy distinta de las demás chinches conocidas. Su tamaño es de cuatro a cinco milímetros en longitud y es muy angosta, con un ancho promedio de 1,5 milímetros.

Los adultos alados, así como las ninfas o estadíos juveniles sin alas, suelen aparecer en altas densidades sobre la broza y plántulas de soja en el surco de siembra. Algo que dificulta aún más el control de esta plaga es que “hasta el momento, no se dispone de ningún producto registrado”, enfatizó.