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17 de agosto de 2017

Juella, el pueblo quebradeño que tendrá agua gracias al ProHuerta


A 91 kilómetros de la capital jujeña, esa comunidad de unos 450 habitantes accedió al agua y mejoró la eficiencia de riego en un 70 %. Fue mediante un proyecto especial del programa que conducen el INTA y el Ministerio de Desarrollo Social.

Juella, el pueblo quebradeño que tendrá agua gracias al ProHuerta

Por un camino de tierra y piedras que sigue la huella de un río, unos ocho kilómetros hacia el norte de Tilcara, se llega al paraje que cada año celebra la humita y el durazno: Juella. Entre las 120 familias del pueblo y la comunidad indígena El Churcal, se suman 455 habitantes que viven una transformación singular: por primera vez, tendrán garantizado el acceso al agua.

Financiado con $589.666, un proyecto especial del ProHuerta –el programa que conducen el Ministerio de Desarrollo Social y el INTA– logró asegurar el abastecimiento de agua en esa comunidad jujeña, mediante la instalación de un sistema de conducción por tuberías que permitió elevar un 70 % la eficiencia de riego y ganar un 20 % más de superficie para plantar duraznos, el fruto tradicional de la zona.

“Los proyectos especiales son una de las estrategias más relevantes en la nueva etapa del programa, con un potencial enorme para un abordaje integral del desarrollo rural”, dijo Diego Ramilo, coordinador nacional de Transferencia y Extensión del INTA. “Si se suman las convocatorias de 2016 y 2017, el ProHuerta invirtió casi 170 millones de pesos en 616 proyectos especiales que están generando un impacto muy positivo en los territorios”, agregó.

De hecho, en 2016 el programa puso en marcha 167 proyectos de distintas temáticas −entre ellos, 52 de acceso al agua− con una inversión de $34,3 millones. Y la convocatoria 2017 aprobó 449 proyectos que beneficiarán a 27.000 familias de todo el país, con un monto de $135,4 millones. En esta nueva cartera, 180 experiencias corresponden al eje Acceso al Agua para Uso Integral.

Catalayud explicó el sentido de la obra realizada en Juella: “Queremos acercar estos caños hasta el pueblo y que llegue el agua. Si no, en la época de la seca, sufrimos todos”.

“Estamos muy contentos, esto es un beneficio para la comunidad”, celebró el productor Fabián Catalayud, quien explicó el sentido de la obra realizada en Juella: “Queremos acercar estos caños hasta el pueblo y que llegue el agua. Si no, en la época de la seca, sufrimos todos”. Por su parte, el presidente del centro vecinal y coordinador de la obra, Gabriel Quispe, valoró: “Con esto se benefician 120 familias de nuestro pueblo, que mejorarán sus cultivos”.

A su vez, Quispe precisó que ahora podrán mejorar la producción “en calidad y cantidad y llegar a los mercados”. Agregó, además, una meta ambiciosa: “El objetivo es tener riego por goteo y mejorar todo: calidad de vida, comercial, económica, productividad”.

De acuerdo con Mateo Aguiar, especialista en recursos hídricos del INTA Posta de Hornillos y referente técnico del proyecto, en la cuenca del río Juella “existen aproximadamente 70 hectáreas cultivables, donde los productores realizan agricultura de subsistencia a pequeña escala, ganadería ovina y caprina”. La superficie es limitada, agregó el extensionista, quien explicó que los productores poseen un promedio de una hectárea, en las que predomina la siembra de maíz, habas y papas.

El agua de ese río es turbia y alcalina. Las crecidas arrastran piedras y sedimentos que modifican las propiedades fisicoquímicas del suelo, disminuyen la calidad del agua y restringen las actividades productivas. Aunque abundante durante el verano, el caudal se debilita entre agosto y diciembre: apenas alcanza unos 12 litros por segundo. Para regar esas 70 hectáreas, se necesitan al menos 50 litros por segundo.

“Este proyecto complementa a uno más grande, que consiste en mejorar un dren que está aguas arriba del Río Juella”, dijo Aguiar. Según explicó, cuando baja el estiaje entre septiembre y noviembre, el dren queda por arriba del nivel del río sin lograr captar el recurso. “Entonces la gente de Juella se queda sin agua potable y sin agua para riego”, señaló.

Aunque abundante durante el verano, el caudal se debilita entre agosto y diciembre: apenas alcanza unos 12 litros por segundo. Para regar esas 70 hectáreas, se necesitan al menos 50 litros por segundo.

Para tener aún mayor eficiencia en el transporte del agua, agregó el técnico, todo el sistema debería conducirse por cañerías. “Al estar entubada, tendríamos agua presurizada e implementar riego por goteo o aspersión, que vendría muy bien para el durazno”, explicó.

En efecto, Juella es uno de los lugares con mayor cantidad de duraznos del país: hay alrededor de 5.000 plantas y todas son ecotipos, es decir, especies adaptadas específicamente a ese ambiente, que los productores han venido multiplicando por varias generaciones. Además, el pueblo tiene su variedad típica: el cuaresmillo. “Es un durazno que sale en época tardía, en la Cuaresma”, describió Quispe. “Es una fruta más chica, de buen color y más sabor y se da muy bien en esta zona. Toda variedad de durazno. Es tierra de durazno. Por eso tenemos un festival especialmente dedicado al durazno y a la humita”, agregó.

No obstante, señaló Quispe, “el cuaresmillo se fue perdiendo porque tenemos muy poca cantidad de agua y las plantas se van secando. Creo que cuando tengamos agua vamos a poder recuperarlo”.

Más agua, más calidad de vida

“El agua es un problema no solamente en Jujuy sino en toda la región”, expresó Lucas Bilbao, extensionista del INTA y especialista en recursos naturales y ambiente. “Las precipitaciones apenas sobrepasan los 100 milímetros anuales, lo que da condiciones de aridez y problemas en el acceso al agua, ya sea para uso doméstico (cocinar, lavar) o productivo, en ganadería y agricultura”, detalló.

En ese sentido, la estrategia del instituto apunta al abastecimiento de agua con fines múltiples: “Tratamos de diseñar sistemas que tengan la función de satisfacer las necesidades de toda la población”. Según el técnico, estos proyectos permiten mejorar la infraestructura hídrica, aumentar las posibilidades de riego y, por consiguiente, aumentar los rindes y la producción local. “Esto daría a las familias la posibilidad de tener mayores ingresos y mejorar su calidad de vida”, afirmó Bilbao.

“Este proyecto propuso mejorar el sistema de distribución mediante la conducción por tubería, enterrada a cuatro metros de profundidad”, detalló Aguiar, quien agregó que el agua circulará por gravedad desde El Cardonal hasta Pampa Grande, gracias a los 40 metros de desnivel que existen entre ambos puntos.

Financiado con $589.666, un proyecto especial del ProHuerta aseguró el abastecimiento de agua en Juella, mediante la instalación de un sistema de conducción por tuberías.

Los caños, de PVC reforzado de 250 mm de espesor, atraviesan los 700 metros de la playa del río, hasta llegar a una zona donde el sistema ya no será afectado por los aluviones y las crecientes, capaces de arrastrar todo a su paso. Desde allí, el agua se conduce hasta el pueblo con acequias a cielo abierto. El entubamiento terminará en un tramo de acequia impermeabilizada y, de allí, llegará a las quintas de los productores.

La iniciativa surgió de la mano del grupo de productores Duraznito de Juella (que formaba parte de Cambio Rural), con asesoramiento técnico del INTA. Luego fue elaborada en asambleas con distintas organizaciones zonales, como el Centro Vecinal Antonino Peloc (responsable de la planta potabilizadora y la distribución del agua para consumo domiciliario), el Consorcio de Riego y la Comunidad Aborigen. Así, los propios beneficiarios aportaron la mano de obra para acondicionar el terreno, cavar la zanja, instalar las tuberías y construir la cámara de dosificación y la acequia impermeabilizada.


 Entrevista a Gabriel Quispe, presidente del centro vecinal de Juella (Jujuy)