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17 de julio de 2017

Agrobiotecnología: finalizó la primera edición de la carrera


Creada por el INTA y la Universidad Nacional de San Martín, la especialización promueve el uso de la biología molecular y el mejoramiento de plantas y animales, entre otros. Ya egresaron los primeros siete ingenieros de la carrera.

Agrobiotecnología: finalizó la primera edición de la carrera

Con la mirada puesta en el futuro y en el desarrollo de emprendimientos en agrobiotecnología, la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y el INTA crearon una especialización en Ingeniería para el uso de herramientas nacidas de la biología molecular, mejoramiento de plantas y animales, y diversos procesos industriales. Tras cinco años, ya egresaron los primeros siete ingenieros.

“Se trata de una titulación de grado con el objetivo de formar profesionales capacitados para introducir valor agregado al proceso de producción primaria resultante de las actividades agropecuarias”, detallaron Guillermo Santa María y Fernando Ardila –integrantes del comité coordinador por la UNSAM y el INTA, respectivamente–.

“Encontrar el nicho para esta carrera no ha sido sencillo”, dijo Ardila quien, además, reconoció que “son varias las carreras de las biociencias que intentan cubrir y brindar estos conocimientos”.

Según Guillermo Santa María, docente e investigador en el Instituto Tecnológico Chascomús (INTECH), se forman ingenieros con distintos matices a otras ingenierías: “Los alumnos cuentan con una carga diferencial en las áreas de matemáticas, química y física y cuentan con capacidades para trabajar en desarrollos tecnológicos en el área agrícola ganadera y, también, de la acuicultura”.

Además, indicó que “los alumnos se gradúan después de tener una inmersión profunda en los laboratorios y esto les permite integrarse a los equipos de investigación”.

Para Ardila, los resultados obtenidos con los primeros egresados “apoya la idea de que el profesional, que alcanza esta formación, tiene una destacada calidad formativa y cuentan con un perfil singular, al formarse en Laboratorios como los del INTECH y del INTA Castelar”.

Se trata de una especialización en Ingeniería para el uso de herramientas nacidas de la biología molecular, mejoramiento de plantas y animales, y diversos procesos industriales.

A su vez, destacó la rápida inserción laboral que alcanzó una parte de los egresados mientras que otros lograron becas de formación académica y en investigación en el país y el exterior. “Uno de los que logró insertarse laboralmente en una empresa de biotecnología es Francisco Simon, el primer graduado de Ingeniería”, detalló.

Con solo 24 años y egresado a finales del 2016, inició sus estudios en Ingeniería Química en la Universidad de Cuyo para luego pasarse a Agrobiotecnología. Lo hizo tras considerar la oferta de materias que hacían foco en “mejoramiento animal y vegetal, clonación, biología molecular como transgénicos”, señaló Ardila.

La carrera “está muy bien pensada”, aseguró Ardila. Y es así que Simon buscó tomar una oferta de materias, en un esquema similar al que propone el Instituto Balseiro, que le brindará contenidos en propiedad intelectual y desregulación de organismos genéticamente modificados.

Actualmente, como parte del departamento de propiedad intelectual en la empresa Biogénesis Bagó, Simón destacó que “son muy pocos los profesionales que tienen una formación de tecnólogos de base y que, además, se dedica a temas de propiedad intelectual, que involucra áreas del derecho”.

Para Simón, es una de las carreras indicadas y con futuro: “El mercado laboral es muy complejo, especialmente en algunas profesiones, y hay que optar por orientaciones con cierto grado de originalidad o que se diferencia de aquellas más clásicas”.

En este sentido, consideró “muy importante” el cursar la carrera dentro de los institutos de investigación y destacó: “Se está en contacto con gente del sistema científico y tecnológico, con la posibilidad de estar cerca de desarrollos que ocurren a tu lado, mientras vos estudias”.

El punto de partida para la creación de esta carrera, hace siete años, fue la presentación del primer bovino –Rosita ISA– doble transgénico en el mundo que hoy ya produce leche con dos proteínas humanas. Esta investigación vinculó a las instituciones desde un trabajo de cooperación conjunta en materia de biotecnología al lograr la producción.

Cuando fue creada contó con el apoyo del CONICET, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación –hoy Agroindustria– y la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires –CIC–.