1

19 de octubre de 2010

Las fibras hacen la diferencia


Técnicos del INTA Rafaela –Santa Fe– trabajan para lograr dietas adecuadas que eviten el empaste en los rumiantes.

Las fibras hacen la diferencia

La salida del invierno y entrada en la primavera trae un rebrote rápido de las pasturas con contenido de fibra muy bajo, condición que predispone el empaste. “Este momento del año requiere una atención especial en la dieta del ganado. El empaste es una alteración digestiva caracterizada por la distensión del rumen como consecuencia de la acumulación de gas proveniente de la fermentación del alimento”, indicó Mario Mondino, especialista del INTA Rafaela.

 Las pérdidas de producción son elevadas, incluso pueden llevar a la muerte del animal. “Los animales no pueden eructar y se producen alteraciones circulatorias y respiratorias”, explicó Mondino. También agregó, “el empaste no es un problema nuevo y aún no está resuelto”.

 El uso de gramíneas –avena, raigrás– se presenta como una alternativa. Investigaciones realizadas –junto a técnicos del INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos– demostraron que al agregar taninos condensados de quebracho a las alfalfas y verdeos invernales, disminuyó la degradación de la proteína en rumen. “Especies como las del género Lotus tienen taninos en forma natural y por eso no provocan empaste”, explicó Andrea Pasinato, técnica del INTA Concepción del Uruguay.

 Ensayos realizados, indican que el tanino tiene propiedades antiempaste, antiparasitarias, disminuye la contaminación ambiental y mejora la calidad de la carne y de la leche de los rumiantes consumidores.

 Según Mondino, “el empaste es un problema permanente que se produce en los primeros días posteriores a la primavera. Para controlar o disminuir los efectos, el productor debe planificar las prácticas de manejo del rodeo”.

 Preorear la pastura para aumentar el contenido de fibra,  usar desecantes 12 a 48 horas antes del pastoreo, incorporar detergentes (antiespumantes) –productos que favorecen la eliminación de los gases acumulados en el rumen–, dar rollo o silo antes, usar pasturas consociadas –incluir gramíneas como avena, raigras– son algunas de las prácticas de manejo que, según experiencias realizadas, pueden disminuir entre el 50% y el 80% la incidencia del empaste.