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28 de enero de 2016

Opinión: para la fruticultura tropical el futuro es hoy


José Luis Checa, referente de la Asociación de Productores de Frutas y Hortalizas de la provincia de Salta, analiza el potencial de la fruticultura para la economía regional.

Opinión: para la fruticultura tropical el futuro es hoy

Por José Luis Checa

Asociación de Productores de Frutas y Hortalizas de Salta

El título es desafiante pero, en realidad, hoy la fruticultura tropical se presenta como una actividad muy interesante para el productor. En el NOA contamos con 3.500 ha de bananos, 350 ha de mangos, 200 ha de paltas, 70 ha de papayas y 25 ha maracuyá, todos cultivos en expansión realizados a pulmón por los casi 200 productores de la zona.

Hoy contamos con figuras nuevas que están colaborando con el sector, como lo es un clúster de frutas tropicales en el que se involucran distintos sectores de la sociedad. También, se destaca el apoyo del INTA Yuto como principal impulsor de los cultivos tropicales, mediante el asesoramiento, como proveedor de plantas –a través de su cooperadora–, y artífice de varios planes de promoción de mangos, papayas, paltas, entre otros. Además, resulta de importancia la colaboración de consorcios de riego, asociaciones de productores y del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap).

Las frutas tropicales son generadoras de mucha mano de obra en la zona, ya que las operaciones que demandan las plantaciones se realizan artesanalmente, con la particularidad de que el obrero rural tiene trabajo y vivienda todo el año en el mismo establecimiento. Así se torna una herramienta importantísima para el desarrollo de las economías regionales.

Otra gran ventaja de estos cultivos es la sustitución de importaciones, dato que se presenta como una alternativa sólida para evitar fuga de divisas, debido a que el mercado interno existe para este tipo de productos: sólo tenemos que hacerlo nuestro. Y lo más sobresaliente son las cualidades de la fruta que se producen en nuestro subtrópico: en cuanto a sabor, no nos gana nadie. La fruta que producimos tiene mayor concentración de sólidos solubles.

Con respecto a la sanidad, tenemos zonas libres de las principales plagas y enfermedades de las regiones con las que competimos. Sólo como ejemplo, en bananas no realizamos ninguna pulverización aérea de fungicidas, mientras en el trópico hacen 40 aplicaciones anuales. Esto requiere que, tanto el sector público como el privado, cuidemos este estatus sanitario, que brinda ventajas comparativas a nuestra zona.

En el último Plan Estratégico Agroalimentario (PEA) 2020, realizado en Salta en 2014, nuestro sector percibió con agrado la presentación de un proyecto de ley de fomento de la fruticultura tropical, donde se propone la creación de un fondo para el crecimiento de la actividad, aspecto fundamental si se tiene en cuenta que las frutas tropicales tienen una limitante climática muy importante –ocurrencia de heladas–, y con la aplicación de tecnología de avanzada –como la construcción de invernáculos–, se obtendría una mejora en la previsibilidad de las cosechas y disminuiría el factor riesgo de una actividad con un futuro promisorio.

Desde mi óptica de ingeniero agrónomo, sólo pretendo que conozcan y valoren la gran importancia que actualmente tienen y, fundamentalmente, tendrán los frutos tropicales para las economías regionales del NOA y NEA, sobre todo, para nuestro rico y extenso país.