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13 de octubre de 2015

En Mendoza, el clima cambia y la vid se adapta


Técnicos del INTA construyeron una cámara de medición de los intercambios gaseosos en la planta entera para evaluar, entre otras cosas, cómo impacta el cambio climático. Esto permitirá definir estrategias de mitigación a largo plazo.

En Mendoza, el clima cambia y la vid se adapta

Comprender el impacto del cambio climático en la agricultura permitirá plantear estrategias de adaptación eficientes para los diversos sistemas de producción. Así lo entendieron los técnicos del INTA Mendoza, quienes construyeron una cámara de medición de los intercambios gaseosos en la planta entera de vid para evaluar, entre otras cosas, cómo impacta el cambio climático. Este desarrollo es producto de la cooperación técnica entre el INTA y la Universidad del Estado de Washington, Estados Unidos.

De acuerdo con Jorge Prieto –técnico del INTA Mendoza– el objetivo de la construcción de la cámara de medición de los intercambios gaseosos es “evaluar el impacto de distintos factores del manejo del cultivo y del ambiente como la temperatura o el déficit hídrico sobre los procesos de fotosíntesis y transpiración; y analizar las capacidades de adaptación de la vid al cambio climático”.

“Así, –detalló Prieto– podremos comprender la respuesta de la planta entera a diferentes situaciones de alimentación hídrica, exposición y estructura del follaje y marco de plantación a fin de proponer estrategias de mitigación adecuadas”.

Este desarrollo es producto de la cooperación técnica entre el INTA y la Universidad del Estado de Washington, Estados Unidos, donde inicialmente se construyeron 6 cámaras de este tipo y, luego, en colaboración con el INRA de Montpellier, Francia, se construyeron 8 cámaras más –4 en Mendoza y 4 en Francia–.

Se trata de un dispositivo fácil de transportar e instalar en el terreno que consiste en una estructura circular de aluminio de 1.80 metros de diámetro y 3 metros de altura con un circuito abierto en la parte superior que permite la circulación del aire hacia el exterior.

Esta estructura de aluminio está envuelta por un plástico transparente impermeable al dióxido de carbono y al agua. La temperatura del aire al interior de la cámara se regula por un flujo de aire entrante producido por un ventilador axial y trasladado por dos tubos de hojalata.

“Las cámaras están acopladas a un analizador de gases por infrarrojo que mide las concentraciones de CO2 y H2O a la entrada y la salida de cada una de las cámaras. Los datos se registran de forma continua a intervalos de tiempo predeterminados en una central de adquisición de datos desarrollada en colaboración con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN)”, indicó Prieto.

Se trata de una estructura circular de aluminio de 1.80 m de diámetro y 3 m de altura con un circuito abierto en la parte superior que permite la circulación del aire hacia el exterior.