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6 de abril de 2015

La historia del Almacén Francou, un destino obligado


Ubicado a 15 km de Villa Elisa –Entre Ríos–, el almacén de ramos generales Francou nació en 1907 y sigue en manos de la familia. Esta y otras historias se retrataron en Pampero, el noticiero del agro emitido por la TV Pública.

La historia del Almacén Francou, un destino obligado

El sol repica sobre los ojos de Olga Perroud, mientras ella se mueve en la silla buscando esquivar el resplandor que tiñe a Villa Elisa, una de las localidades del partido de Colón en Entre Ríos. Los Francou, abuelos de su marido, llegaron al pueblo en 1907 y construyeron un almacén de ramos generales que le proveía alimentos, ropa y herramientas de trabajo a la población de la zona. Más de un siglo y tres generaciones después, el negocio familiar se convirtió en un emblema turístico que atesora el espíritu de la colonia.

La historia de los Francou, como la de muchas otras familias rurales, fue retratada en el segmento “La Matera”, emitido todos los jueves en Pampero, el noticiero agropecuario de la TV Pública que cumple su primer año al aire.

En este caso, el segmento relata cómo la familia debió buscar alternativas para mantener en pie el almacén. Así, hace cerca de tres años, los Francou vislumbraron una posibilidad de crecimiento en el turismo rural, al que se acercaron mediante el programa Cambio Rural que lleva a cabo el INTA con el apoyo del Ministerio de Agricultura de la Nación.

“Nosotros nunca pensamos ser un atractivo turístico”, dice Olga entre risas y, quizá sin darse cuenta, señaló la principal característica que los distingue y que atrajo a más de 3.500 turistas el año pasado: “Es el único almacén de ramos generales que quedó en la zona y como no queríamos que deje de funcionar como tal, cerramos al mediodía”.

Para Olga, el almacén era un “shopping” de inicios de siglo XX que vendía una gran diversidad de cosas como mercadería, telas, ropa, objetos del hogar y herramientas y también tenía un bar que convocaba a los lugareños. A diferencia de lo que sucede en la actualidad, en aquella época, la gente iba una vez por semana y compraba todo lo necesario para esos siete días.

El almacén conserva su fachada y estructura originales: desde el mobiliario y las puertas hasta el sótano, el cual se restauró para ser visitado por el público. “Antes no había heladera en los hogares y, por eso, el sótano era una suerte de ‘refrigerador’ para conservar los alimentos”, especifica la emprendedora. En el lugar, también pueden apreciarse el primer contrato de 1907 que dio nacimiento al negocio, libros, fotografías y reliquias.

“Desde hace más de 100 años, el almacén está abierto, todos los días, y es atendido por la familia”, afirma con orgullo Olga, mientras comenta risueña: “Mi abuelo fue el primer cliente del almacén cuando recién lo abría el abuelo de mi marido”.

Lo particular de los productos que se ofrecen es que tienen el sabor de lo elaborado en casa, ya que son totalmente artesanales.

El impulso del turismo rural

El almacén de ramos generales Francou, declarado de interés cultural por el gobierno de la provincia de Entre Ríos, se encuentra a 15 km de Villa Elisa y a 12 del complejo termal que hace conocida la localidad como atractivo turístico. El público que lo visita tiene la posibilidad de conocer la historia de la zona, mientras degusta alguna exquisita picada vegetariana o una merienda de campo con vinos alegóricos del sótano.

De acuerdo con la mirada del INTA, el turismo rural resulta una estrategia que contribuye al desarrollo local de los territorios, en tanto no es sólo una actividad que se realiza en el campo, sino una oportunidad de diversificación y de agregado de valor para mejorar la calidad de vida de la población y su actividad económica.

“Cuando empezamos a trabajar con turismo, no podíamos creer que, de pronto, vinieran 30 personas y haya que preparar meriendas o desayunos tan grandes”, cuenta Olga, entusiasmada con el nuevo desafío. Incluso, a causa de la creciente exposición y crecimiento del negocio, la familia gestionó su propia marca.

Lo particular de los productos que se ofrecen es que tienen el sabor de lo elaborado en casa, ya que son totalmente artesanales. Mermeladas, panes, dulce de leche, tortas y pasteles caseros caracterizan los desayunos y meriendas, al igual que los quesos, licores, vinos pateros, salames, escabeches y encurtidos que integran las picadas.

“Formar parte del grupo de turismo rural te cambia la cabeza, tenés muchas posibilidades de capacitarte y de crecer, –dice Perroud–. Tratamos de vender los productos que hacemos nosotros, pero también los de otros, porque hay que integrarse, solos no se logra nada”.

De cara al futuro, la familia trabaja en la construcción de dos habitaciones que serán el espacio para hacer un museo propio de la región. “El objetivo es recuperar nuestra cultura, costumbres y, sobre todo, lo que fue la vida cotidiana de esta zona”, remarca Olga al tiempo que asegura: “La actividad cambia, pero hay que adaptarse y el balance es muy positivo”.

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