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11 de septiembre de 2010

Pro-Huerta en Haití, cooperación y amistad


Finalizó el curso para la consolidación del Pro-Huerta en Haití. Participaron autoridades internacionales y del INTA, el Ministerio de Desarrollo Social y la Cancillería argentina.

Pro-Huerta en Haití, cooperación y amistad

“Es una iniciativa que nos enorgullece y constituye un ejemplo de cooperación y ayuda concreta a los hermanos latinoamericanos más necesitados”. Así se expresó el canciller argentino, Héctor Timerman, durante la ceremonia de clausura del curso internacional del Pro-Huerta en Haití, dirigido a veintidós ingenieros agrónomos de ese país que recibieron capacitación técnica y metodológica por parte de técnicos del INTA.

“Aquí el programa más importante es Pro-Huerta Haití, que todos ustedes conocen y que hoy, con sus 1.830 promotores voluntarios y 12.095 huertas, promueve la autoproducción de alimentos frescos y una mejor calidad de vida a 90 mil haitianos”, afirmó el canciller.

El cierre se realizó en el Salón Dorado del Palacio San Martín y contó con la presencia del ministro de Agricultura de Haití –Jonas Gue–, la presidente de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) –Kyoka Noguchi–, el embajador plenipotenciario de esa nación asiática –Hitohiro Ishida–, la directora de Cooperación Internacional de la Cancillería argentina –Julia Levi–, el embajador argentino en Haití –José María Vázquez Ocampo– y la secretaria de Políticas Alimentarias del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación –Liliana Periotti–.

Por su parte, el presidente y vice del INTA –Carlos Casamiquela y Luis Basterra– acudieron en representación de la institución, acompañados por la directora nacional asistente de Relaciones Institucionales –Ana Cipolla–, el coordinador de Misiones Internacionales –Daniel Díaz–, el director del Centro de Investigación para la Pequeña Agricultura Familiar –José Catalano– y el coordinador nacional del Pro-Huerta –Roberto Cittadini–. Participaron, además, funcionarios del Ministerio de Agricultura y de sus pares haitianos y canadienses, autoridades nacionales y de las embajadas de Japón, Haití, Canadá, España y de los países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Un día de fiesta

“Para nosotros hoy es un día de alegría y de fiesta”, dijo Emmanuel Fenelon, coordinador del Pro-Huerta en Haití, “porque estamos iniciando un proceso que es signo de cooperación y amistad”. Por su parte, la ingeniera haitiana Stephany Laforest, que participó del curso, expresó: “Fue muy interesante, aprendimos muchas herramientas para aplicar en nuestro país y también hemos consolidados muchas otras. Además, se conjugaron tres elementos que lo hicieron interesante: el aprendizaje técnico, la experiencia didáctica y más divertida y la carga emocional en las distintas visitas a las provincias”.

Díaz y Cittadini entregaron los certificados a los participantes del curso.

Timerman, además, expresó los objetivos clave que signaron esta cooperación: “El fortalecimiento institucional para brindar estrategias que le permitan al Estado haitiano la mejora en la administración de su política económica y, por otra parte, el fortalecimiento de redes sociales de base”.

El presidente del INTA señaló que “arribar a Haití con un programa de cooperación técnica de esta naturaleza ha sido posible porque, previamente, hubo 20 años de trabajo en la Argentina, 20 años de experiencia institucional y coherencia en el diseño de políticas públicas”. Casamiquela añadió que, en especial durante los últimos años de gobierno, “se reafirmó un proyecto institucional del que no hay muchos modelos”.

Casamiquela también aprovechó la oportunidad para “reafirmar el compromiso del INTA con este programa. Vamos a seguir apostando a este tipo de acciones y políticas en las que el Estado claramente aparece con mayor presencia, haciéndose cargo de las responsabilidades que la sociedad le confiere”.

Para la secretaria de Políticas Alimentarias, se ha tomado “el rumbo correcto”: “Este es un proyecto que no sólo ha sido exitoso en nuestro país sino que es el ejemplo del esfuerzo y del trabajo conjunto que podemos hacer con un país que tiene la necesidad de garantizar la alimentación a su población”, dijo Periotti.

Por su parte, Roberto Cittadini detalló algunas características propias del curso: “Trabajamos sobre tres ejes principales: roles y funciones de los actores del sistema desde los coordinadores, técnicos promotores; el monitoreo, seguimiento y evaluación; y, por ultimo, la producción de tecnologías apropiadas que se desarrollan con insumos mínimos”. Para el coordinador argentino del Pro-Huerta, ahora “el desafío es producir mayor cantidad, mejorar aspectos de expansión de capacidades productivas para lograr la accesibilidad al agua a través de herramientas apropiadas”.

Diversos representantes internacionales participaron de la ceremonia.

“Hubo una primera instancia teórica en la ciudad de Buenos Aires, luego tuvieron la posibilidad de viajar a Tucumán y a Santiago del Estero, donde pudieron contactarse con los promotores del programa, conocer las huertas, ver distintas tecnologías. Digamos que pudieron ver el Pro-Huerta en vivo y en directo”, expresó la coordinadora general del convenio JICA-INTA-Ministerio de Desarrollo Social, Janine Schonwald.

Este acontecimiento demostró la continuidad y la firmeza en el compromiso de la Argentina con Haití a nueve meses del terremoto. Además, fue un reconocimiento a la cooperación internacional que fomenta valores como la inclusión, la igualdad y la justicia social.

El curso se realizó en el marco del convenio firmado por Japón, Cancillería, los Ministerios de Desarrollo Social y Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y el INTA. Por su parte, la JICA se sumó a la capacitación mediante su financiamiento.

Dos décadas de seguridad alimentaria

Pro-Huerta cumplió 20 años y en estas dos décadas de vida asistió a cerca de 3,5 millones de personas, quienes desarrollaron más de 600 mil huertas familiares, 3.500 huertas comunitarias y casi 8 mil huertas escolares. Su objetivo es promover una dieta más diversificada y equilibrada mediante la autoproducción en pequeña escala de alimentos frescos por parte de sus destinatarios. Para esto cuenta con la asistencia técnica del INTA y la participación del Ministerio de Desarrollo Social en el marco de Plan de Seguridad Nacional.