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7 de junio de 2010

Un brindis por el buen vino


Facundo Vita Serman investigador del INTA San Juan explicó que “la restricción hídrica tiene una influencia sustancial en el crecimiento vegetativo, reproductivo y en la cantidad y calidad de la uva cosechada”. Además, el técnico agregó que “se trata de una práctica de alto impacto y bajo costo”. La alta dependencia del riego, en conjunto [...]

Un brindis por el buen vino
Un brindis por el buen vino

Para Vita Serman, la restricción hídrica "es una práctica de alto impacto y bajo costo".

Facundo Vita Serman investigador del INTA San Juan explicó que “la restricción hídrica tiene una influencia sustancial en el crecimiento vegetativo, reproductivo y en la cantidad y calidad de la uva cosechada”. Además, el técnico agregó que “se trata de una práctica de alto impacto y bajo costo”. La alta dependencia del riego, en conjunto con un recurso hídrico escaso, lleva a la necesidad de desarrollar una nueva viticultura basada en una mejora creciente de la eficiencia en el uso del agua. Es por eso que, esta estrategia de manejo de riego es considerada por los especialistas como legítima.

Esta estrategia incluye diversas técnicas: el riego deficitario regulado (RDI) y el riego parcial de raíces (PRD). En el primer caso se reduce o elimina el suministro de agua en períodos específicos durante el ciclo de cultivo, mientras que en el PRD se riega alternadamente la mitad de la zona radicular del cultivo.

Vita Serman explicó que “la RDI es una técnica novedosa usada mundialmente, que permite mejorar la eficiencia en el uso del agua y la calidad de la uva producida”. Además, agregó que “disminuye el vigor de la planta, sin reducir el tamaño de la baya y la producción total de uva por hectárea”.

Con respecto a la aplicación de la RDI, Vita Serman recomienda que los productores “sean cuidadosos, dado que un mal manejo del riego podría afectar seriamente la producción y supervivencia de la planta”. En este sentido, aconseja “realizar un monitoreo continuo de la humedad del suelo y del estado hídrico de la planta”.

De todos modos, cuando se detiene el aporte de agua a través del riego, el cultivo puede sufrir los efectos de toxicidad con sales, ya sea por un aumento progresivo de la salinización del suelo como por el agua de las napas freáticas salinas. Esto puede impactar en la calidad de los vinos obtenidos y comprometer la supervivencia de la planta. En este sentido, Vita Serman remarca la importancia de “no descuidar estos factores” e insiste en los “monitoreos constantes”.

¿Cómo se mide el estado hídrico de la planta?

Especialistas del INTA San Juan indicaron que la metodología más rápida y práctica es la medición del potencial hídrico de la hoja a través de la cámara de presión o “de Scholander”. “Se coloca una hoja en el interior de la cámara y se le aplica presión de aire -Nitrógeno-. El extremo del peciolo cortado permanece en la parte exterior de la cámara y es allí donde se observa, por medio de una lupa, la exudación del agua por el corte”, explicó Vita Serman.