15 de abril de 2013

Ajo argentino: para el mundo y todo el año

La nueva variedad duplicó los rendimientos, en comparación a los tradicionales. Es simétrica y anatómicamente perfecta. Además, se podrá exportar durante los 12 meses como recién cosechada.

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El INTA La Consulta –Mendoza– presentó la nueva variedad de ajo: Killa INTA, destacada  por los dientes blancos y parejos que forman un círculo perfecto. Recientemente inscripta en el Instituto Nacional de Semillas –INASE–, este cultivar duplicó los rindes y amplió la oferta: se podrá comercializar los 12 meses del año como recién cosechado. Estas características lo posicionan como una opción interesante para el mercado regional e internacional.

La Argentina es el segundo exportador mundial de ajo, hasta ahora sólo tenía capacidad de oferta tres meses al año. José Luis Burba, técnico de esa unidad del INTA y obtentor de la nueva variedad, expresó que  uno de los objetivos del trabajo era estirar el período de oferta y desarrollar variedades más tempranas. “Killa INTA, con técnicas de conservación, amplía el tiempo de venta a los 12 meses del año”, explicó.

El técnico del INTA recomendó dos herramientas para prolongar el período de conservación: el uso de antibrotantes –sustancia inocua que se utiliza antes de la cosecha– y el almacenamiento en cámara frigorífica. “Así, nos aseguramos tener una variedad suave y con más tiempo de presencia en el mercado”, resaltó.

Es una variedad temprana debido a que está disponible para cosechar a partir de octubre. “Esta es una de las características más ventajosas ya que se convierte en la primera variedad de exportación que ingresa al mercado y tiene el valor de primicia”, señaló Burba.

De acuerdo con el técnico del INTA, resiste muy bien a las condiciones del campo. Además, tiene un ciclo productivo de siete meses, a diferencia de los ocho de las variedades comunes, lo que significa una “reducción considerable en los costos operativos de riego, fertilización y desmalezado”, indicó.

La experiencia a campo demostró que se trata de una variedad altamente productiva: el rendimiento promedio de ajo seco y limpio fue de 23 toneladas. “Es el doble que cultivares similares que están en 12 toneladas”, dijo Burba.

En cuanto a la tolerancia de plagas y enfermedades, Killa INTA tiene sensibilidad a la roya –enfermedad de la hoja causada por un hongo– pero se puede controlar con un simple monitoreo.

Más allá de las fronteras

La región tradicional de producción de ajo en la Argentina está representada por Mendoza y San Juan, que concentran el 95%. La variedad Killa INTA ofrece la posibilidad de ampliar la frontera del cultivo a La Rioja, Norte de Córdoba y noroeste de Tucumán.

Killa, que en quechua significa luna, forma un círculo perfecto. “Sus dientes blancos están simétricamente diseñados”, aseguró Burba y agregó: “Es un tipo de ajo `dulce´, muy suave, ideal para ensaladas más que como condimento en carnes rojas”.

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