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1 de septiembre de 2010

Agroquímicos: el uso inadecuado ya tiene CURA


Para fomentar buenas prácticas en la aplicación de agroquímicos, el INTA lleva adelante la CURA: un plan de capacitación para proteger la salud y el ambiente.

Agroquímicos: el uso inadecuado ya tiene CURA

“Entre el ‘deber ser’ y el ‘ser’ siempre hay una brecha y se debe tender a que sea más fácil cumplir que evadir; a que toda la cadena de fitosanitarios sea co-responsable y, para ello, hay que generar buenas prácticas de uso”. Así se expresó Eduardo Bustos Villar, secretario de Determinantes de la Salud y Relaciones Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación.

Desde esa cartera, junto con el INTA y otros organismos, se creó una Capacitación en Uso Responsable de Agroquímicos (CURA), realizada en diversas regiones del país y destinada a quienes se encuentran en contacto con ese tipo de sustancias.

El programa busca “capacitar a distintos actores del ámbito productivo, educativo, tecnológico y político como a la sociedad en general sobre la responsabilidad que se impone al momento de trabajar con agroquímicos y sus consecuentes riesgos sobre la salud y el ambiente”.

De acuerdo con el especialista del INTA Mario Bogliani, coordinador del CURA, el plan trabaja para “minimizar esos riesgos y capacitar a los sujetos destinatarios mediante el conocimiento de las tecnologías de aplicación disponibles y las normas de seguridad necesarias”.

La aplicación del programa atiende las demandas planteadas por distintos sectores de la sociedad mediante estrategias territoriales para sensibilizar a la población sobre los riesgos del uso inadecuado de agroquímicos. En este sentido, las capacitaciones se llevan a cabo en 16 provincias y se tienen en cuenta las tecnologías de aplicación propias de los cultivos característicos de cada zona.

Más allá de las clases presenciales que se ofrecen a la comunidad, a los aplicadores de agroquímicos, a los profesionales de la salud, al personal de respuesta ante incidentes o emergencias y a los docentes, se considera la realización de un programa semipresencial articulado con cámaras empresariales y constituido por varios módulos.

Futuro cercano

En los próximos 20 años la demanda global de alimentos se duplicará, lo que implicará producir más del doble de alimentos en la misma superficie actual. Para la Argentina, esto significa tanto una oportunidad como un desafío: habrá que buscar cómo lograr mayores rendimientos y mejor calidad en la producción. Así, el uso adecuado de los agroquímicos surge como un factor fundamental.

En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), en su documento Buenas Prácticas Agrícolas, solicita que los productos agroquímicos sólo sean aplicados por “personas especialmente capacitadas y experimentadas” y con la garantía de que “el equipo utilizado para el manejo y la aplicación de agroquímicos cumpla con las normas de seguridad y mantenimiento establecidas”. Según advierte ese organismo, las sustancias nocivas para los seres humanos o su ambiente deberán ser utilizadas “con pleno conocimiento y un equipo adecuado”.

Para que la Argentina aproveche sus oportunidades de negocio en un futuro cercano de forma segura y amigable con el ambiente, deberá considerar el uso responsable de agroquímicos. De esta forma, los productores se estarían beneficiando en tres aspectos diferentes: sanitario, ambiental y económico.

En el primer caso minimizarían los riesgos de aplicación en sí mismo y en la población circundante; en el segundo, evitarían el daño ambiental que, a largo plazo, también sufrirían sus propios cultivos; y, por último, ahorrarían gran cantidad de dinero ya que si no se tienen conocimientos sobre el momento justo de aplicación el producto puede perderse debido a la deriva.

Para Bogliani, “a partir del CURA queremos apuntar a una mirada más amplia de la problemática mediante la incorporación de cuestiones relacionadas con las tecnologías de aplicación, el impacto ambiental y la salud”. No obstante, la clave de la situación es simple: “No existen agroquímicos seguros, sino formas seguras de utilizarlos”.

El CURA forma parte de la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos, creada a partir del decreto del Poder Ejecutivo Nº 21/2009 para “investigar, prevenir, brindar asistencia y tratamiento a las personas expuestas al uso de productos químicos y sustancias agroquímicas para promover la salud pública y la integridad del ambiente en todo el territorio nacional”.