13 de diciembre de 2012

INTA – Embrapa: un año por la agricultura familiar sustentable

Las dos principales organizaciones de ciencia y técnica dedicadas al sector agropecuario de la Argentina y de Brasil, se reunieron en San Pedro para evaluar el primer año de trabajo conjunto en agroecología, con foco en cultivos de cobertura.

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Sobre el final del primer año del convenio INTA – Embrapa, especialistas de ambos organismos tecnológico agropecuarios se reunieron para revisar la experiencia desarrollada en materia de agroecología, centrados en la evaluación de cultivos de cobertura de suelos en sistemas de agricultura familiar.

“Como es el primer año del convenio, y ya se han armado los grupos interdisciplinarios de cada parte en Argentina y Brasil, hoy estamos haciendo el cierre y evaluando las actividades del cultivo de cobertura”, explicó Jorge Ullé, del INTA San Pedro, referente nacional del convenio por nuestro país.

Por su parte, José Espindola, representante de Embrapa, explicó que “el principal objetivo de un proyecto como éste, es poder avanzar un poco más en la generación de conocimiento de tecnologías apropiadas para el uso del suelo en sistemas de agricultura familiar y, al mismo tiempo, poder intercambiar experiencias entre el equipo de Brasil y de Argentina”.

Sobre las fortalezas de este tipo de trabajo entre dos países, Espindola rescató el aporte que pueden hacer equipos interdisciplinarios de ambos: “Hay una demanda de la sociedad brasileña, y creo que también en la argentina, para la generación de tecnologías más sostenibles, más amigables y la preservación ambiental”.

En este sentido, el eje puesto en el trabajo con los agricultores es una característica distintiva. “En Brasil se considera muy importante no sólo la relación con el ambiente académico y los centros de investigación, sino también con las contribuciones que puedan hacer los productores”, señaló el brasilero y enfatizó que “hay una intención de incluir a los agricultores, no sólo en la validación de la tecnología, sino en los sentimientos que ellos tienen con relación al impacto que esas tecnologías traen para su sistema de producción”.

 

“Hay una demanda de la sociedad brasileña, y creo que también en la argentina, para la generación de tecnologías más sostenibles”.

Un convenio, dos experiencias

Durante el 2012, el INTA y Embrapa dieron los primeros pasos en el marco del convenio celebrado, pero el avance fue diferente en cada caso.

En Brasil el trabajo intenso comenzó en el segundo semestre, con la intención de continuar en los dos próximos años, para tener una observación más sustancial.

En Argentina, mientras tanto, el punto de partida fue una reunión en el mes de marzo, que incluyó al Centro de Investigación en Agricultura Familiar (Cipaf) y al Prohuerta, junto a organizaciones no gubernamentales del partido de Cañuelas y Florencio Varela, cuyos experimentos se visitaron durante este encuentro.

“Más allá de los diseños que se forman en el campo, la idea es tratar de amplificar los tratamientos que los productores consideren más viables”, comentó Ullé. Asimismo, indicó que es un proceso interesante porque es simultáneo y permite replicar experiencias en diferentes regiones y comparar su evolución. “En el caso de poder llevarlo a Formosa, un ambiente subtropical, y en el caso de Ascasubi, que es una zona semiárida, de riego, nos va a permitir tener una comparación multiambiental, unido a lo que ellos trabajan en Brasil”, ejemplificó.

Diez años de trabajo conjunto

La historia de intercambios desde la perspectiva agroecológica entre INTA y Embrapa tiene una trayectoria de casi 10 años. La primera misión institucional a Brasil se realizó en el 2004 a la Fazendinha Agroecológica –Río de Janeiro–, donde se pudo conocer la marcha de los programas que abordaban esa temática. Durante los dos años siguientes, se inició un fuerte intercambio en técnicas de aplicabilidad a sistemas agroecológicos como enmiendas orgánicas, plantas de cobertura, leguminosas subtropicales, bacterias fijadoras de nitrógeno, micorrizas y manejo de hortalizas. Los intercambios continuaron en 2008 y 2009 y culminaron en un primer workshop que integró además a otros países europeos.

Finalmente, en 2011 se concretó el convenio técnico INTA – Embrapa, que incluyó, entre otras, la temática agroecológica, como un espacio de mucha convergencia. En él participan distintas unidades del instituto: las estaciones experimentales agropecuarias de San Pedro y Ascasubi, el Centro de Investigación en Agricultura Familiar del NEA y las unidades de Agrobiología CNPAB y Suelos SOLOS, de Embrapa, con sede en el estado de Río de Janeiro.

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