16 de julio de 2010

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La mosca blanca bajo control


El INTA Concordia demostró que pueden reducirse las aplicaciones de insecticidas sintéticos contra la mosca blanca con el uso de cintas engomadas amarillas.

La mosca blanca bajo control

“El uso de cintas engomadas amarillas en los cultivos permite el control efectivo de la plaga de la mosca blanca, disminuye el uso de productos químicos y favorece la aparición de insectos benéficos”, explicó el especialista Juan Mousqués, del INTA Concordia -Entre Ríos-.

Así lo comprobó un ensayo conducido desde esa unidad, que forma parte de una nueva estrategia enmarcada dentro de las herramientas del manejo integrado de plagas (MIP). “Las cintas representan una considerable disminución en el uso de productos químicos, lo que además favorece comercialmente a los productores, al permitirle obtener un producto diferenciado, con bajo nivel de residuos tóxicos”, indicó el técnico Jorge Castresana, también de esa estación experimental del INTA.

En materia de costos, los especialistas aseguran que la implementación de esta estrategia de control es “tres veces más barata”, si se tiene en cuenta el valor de los insecticidas, la mano de obra y las maquinarias.

Los técnicos realizaron numerosos ensayos con cultivos de pimiento bajo invernáculo mediante el uso de cintas engomadas de color amarillo, ubicadas sobre los camellones, comparando su efectividad con el control químico convencional.

Los monitoreos semanales realizados por los especialistas mostraron que los cultivos que no utilizaron la cinta engomada cuadriplicaron la necesidad de aplicación de insecticidas. En contraposición, los pimientos encintados produjeron casi un 30% más que los sometidos a un control químico.

Encintados

Las cintas engomadas son de plástico reciclable y tienen pegamento no tóxico en ambos lados. Son resistentes al agua y a las altas temperaturas. Con respecto al color del producto, Castresana explicó que “el amarillo es un color intenso que atrae a las moscas, como a otros insectos voladores como esciúridos, pulgones y minadores”.

Estas cintas se comercializan en forma de rollos de 100 metros de largo por 30 centímetros de ancho y, si el cultivo supera los 30 cm de altura, deben colocarse en su parte superior. “A medida que el cultivo crece es importante adecuar la colocación de la cinta, manteniéndola siempre en la parte superior de la planta para minimizar la captura de insectos benéficos y el pegado de las hojas superiores”, recomendó Castresana.

“No hay una dosis fija en la cantidad de cintas engomadas amarillas que se colocan. Su uso depende de la presión de la plaga, la población de mosca blanca actual o bien el existente en el cultivo anterior, la estructura del invernadero y las condiciones climáticas, entre otros factores”, agregó.