30 de agosto de 2010

0

Soja: lo que pasó, lo que viene


En vistas a la campaña que se inicia, Alberto Escande, coordinador del Programa Nacional Oleaginosas del INTA se refirió a las perspectivas y cuidados sanitarios.

Soja: lo que pasó, lo que viene

Con 18,7 millones de hectáreas cosechadas de soja, la campaña actual representó un record histórico y un incremento del 11% respecto de 2008/09. A pesar de ser muy elevado, el promedio de rendimiento nacional, estimado en 29,5 quintales por hectárea, se mantuvo por debajo de los 29,8 qq/ha registrados en 2006/07.

En vistas a la campaña que se inicia, Alberto Escande, coordinador del Programa Nacional Oleaginosas del INTA, consideró que las perspectivas son positivas: “La producción ha ido creciendo en los últimos años, incluso en zonas marginales o de tierras no tan aptas para el cultivo. La soja está aumentando un millón de hectáreas por año y no hay limitaciones con respecto al mercado”. El desafío, para él, es mantener la producción sustentable y con equilibrio.

Actualmente, la Argentina es el tercer exportador mundial y principal proveedor global de aceite, harina y derivados de esa oleaginosa.

“La presente campaña sojera se caracterizó por una gran variabilidad tanto en rendimiento como en calidad, pero puede considerarse muy buena para toda la cadena, desde el productor hasta la industria y exportación”, expresó Martha Cuniberti, del Laboratorio de Calidad de Cereales y Oleaginosas del INTA Marcos Juárez -Córdoba-. Desde hace ya 13 años, ese laboratorio releva acopios y cooperativas de la zona núcleo y, esta vez, muestreó 1.218.000 toneladas de soja.

“Los rendimientos estuvieron 15 a 20% por debajo de lo que se esperaba debido a las enfermedades de fin de ciclo, especialmente a ‘Mancha Ojo de Rana’ (Cercospora sojina Hara)”, sostuvo Cuniberti, quien destacó que hubo “diferencias importantes entre lotes tratados con fungicidas y sin tratar”. Al mismo tiempo, subrayó que los rendimientos fueron afectados por falta de agua y temperaturas altas -superiores a los 35 °C- durante la etapa de llenado del grano. Por otra parte, la técnica señaló que “hubo muestras con alto porcentaje de granos dañados, con valores que alcanzaron hasta un 19,7%. El estándar de comercialización establece para granos dañados una tolerancia del 5%”.

El relevamiento también registró los valores promedio de proteína (38,6%) y aceite (22,7%), que fueron similares a los registrados en los últimos 13 años.

Ojo con la mancha

En la última campaña, las condiciones climáticas, la presencia de cultivares más susceptibles y la ausencia de rotaciones favoreció el incremento del inóculo de numerosos patógenos que afectan el cultivo de soja. Como consecuencia, la enfermedad Mancha Ojo de Rana (MOR) se intensificó y provocó considerables pérdidas de rendimiento, que llegaron a superar los 2.000 kilogramos por hectárea.

“Durante las recorridas a campo hemos observado la verdadera dimensión de la importancia de MOR en los cultivos de soja en la Argentina”, dijo Alejandra Canale, del INTA Laboulaye -Córdoba-. “El inóculo que quedó en rastrojos y semillas de la última campaña y la escasa disponibilidad de variedades resistentes anticipan la posible presencia de la mancha en el próximo ciclo sojero”, advirtieron los especialistas. “Mientras muchos quedaron impresionados por la magnitud de los daños, otros aún no han percibido que actualmente la principal enfermedad de la soja en nuestro país es este hongo”, explicó Canale.

Los investigadores del INTA Laboulaye, coinciden en que la aplicación de fungicidas foliares es una alternativa válida hasta encontrar variedades resistentes a la enfermedad. La decisión de aplicación y tipo de producto depende de los niveles de incidencia y gravedad.
De todos modos, los técnicos son optimistas y coinciden en que “existen herramientas disponibles para prevenir y combatir la enfermedad. Es necesario asesorarse y realizar continuos monitoreos”.