12 de octubre de 2017

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INTA en CREATech: colaboración, la plataforma para la innovación


Avances en edición génica y el desafío ante los alimentos artificiales fueron los temas de la agenda del instituto en el evento tecnológico organizado por Aacrea en Córdoba, con 4000 productores presentes. Investigación, extensión y articulación para encarar los desafíos del agro.

INTA en CREATech: colaboración, la plataforma para la innovación

Los nuevos conocimientos sobre bioinformática aplicada a genómica, base para los avances en edición génica, y la carne sintética como tecnología disruptiva que obliga a repensar el futuro de la producción de carne, se dieron como ejes de las disertaciones del INTA en CREATech, el evento organizado por Aacrea con la participación del instituto, en el estadio Orfeo de la ciudad de Córdoba. Ante 4000 productores, destacaron la importancia de ensamblar investigación, extensión y articulación como plataforma de la innovación para enfrentar los desafíos del agro.

De acuerdo con Fernando Andrade, de la Unidad Integrada Balcarce –Buenos Aires–, responsable de cerrar el bloque de Tecnologías y procesos, “la capacidad de innovar y de colaborar tienen que estar dirigidas a enfrentar los desafíos que tiene la agricultura” para solucionar los problemas del ambiente, la pobreza, la desnutrición y satisfacer las demandas de productos agrícolas. En ese sentido, advirtió “que la tecnología no se utilice para modelos de extralimitaciones”, con “agotamiento de recursos, excesos de consumo, planificación sectorial sin contabilidad ambiental”.

Según el especialista “esto requiere de investigación, extensión, articulación” y señaló que “este modelo interactivo de la innovación es algo que CREA utiliza”. En ese sentido, explicó que “el plan estratégico institucional del INTA pone énfasis en la innovación y en las virtudes de este modelo interactivo” y que es “una de las claves para el éxito del movimiento CREA”.

En el cierre del bloque de Tecnologías y procesos, Andrade explicó que “la capacidad de innovar y de colaborar tienen que estar dirigidas a enfrentar los desafíos que tiene la agricultura”.

Carne cultivada versus natural

Con respecto a los productos elaborados con células de carne cultivadas que está desarrollando una empresa holandesa, Enrique Pavan, investigador del INTA Balcarce, destacó: “El desafío que tenemos ante la alternativa de los alimentos artificiales es fortalecernos ofreciendo alimentos que sean accesibles, seguros y sustentables con calidad y bienestar animal”.

Al respecto, aseguró que la “cultivada” es tejido muscular al que le deben agregar grasa para darle sabor, mientras que “la carne natural tiene proporciones equilibradas de proteínas, grasa y minerales”, además de aminoácidos esenciales como el Omega 3 o ácido linoleico conjugado (CLA).

Con relación al impacto ambiental, el bienestar animal y la seguridad alimentaria, consideró: “Creo que son los puntos débiles que tienen nuestros sistemas de producción de carnes”. En ese sentido, expresó que la evaluación de la huella de carbono de la ganadería debería hacerse de manera integral, incluyendo todos los productos que se generan a partir de un novillo –proteínas animales, cuero, sebo, huesos y sangre–, insumos en procesos de agregado de valor de diversas industrias.

Por otra parte, planteó la necesidad de unificar criterios de calidad y que una alternativa sería implementar un nuevo sistema de tipificación de carnes. En ese sentido, indicó que podría instrumentarse uno similar al vigente en Australia, desarrollado a partir de la correlación de las preferencias de los consumidores con las características de las medias reses de las cuales provenían, que se emplea para premiar a los ganaderos que producen la hacienda más valorada por los consumidores. El sistema es voluntario y permite que los cortes lleven un sello de calidad normatizado.

“El desafío que tenemos ante la alternativa de los alimentos artificiales es fortalecernos ofreciendo alimentos que sean accesibles, seguros y sustentables”, observó Paván.

Edición génica, un salto tecnológico

De acuerdo con Esteban Hopp, referente internacional del INTA en agrobiotecnología y genómica, “la edición génica produjo ya un salto tecnológico porque ahora se pueden editar, corregir y mejorar secuencias específicas de nucleótidos en el ADN de una manera más sencilla, precisa y económica”.

Basada en nuevos conocimientos sobre bioinformática, permite cambiar una secuencia específica de un gen o suprimir aquellos que no son deseables, rediseñarlos, programarlos e introducirlos. “La técnica denominada Crispr-Cas9 permite obtener, en forma mejorada, los mismos productos que se obtenían por mutagénesis, pero con varias ventajas, porque las mutaciones no son al azar, sino dirigidas en forma específica”, manifestó.

“Estas nuevas tecnologías confieren a las pequeñas empresas biotecnológicas una capacidad potencial para manipular los genes que no se limita ya a las grandes compañías”, planteó el investigador.

Si bien la Argentina, está aún lejos de que se desarrolle un producto comercial con CRISPR/Cas9, una investigación científica conjunta entre la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires –grupo de Daniel Salamone– y el INTA Castelar –grupo de Oscar Taboga– permitió obtener embriones bovinos genéticamente editados para bloquear el gen responsable de gatillar la enfermedad popularmente conocida como “vaca loca”.

Los avances en edición génica, con una exposición a cargo de Esteban Hopp, referente internacional del INTA en agrobiotecnología y genómica, fue uno de los temas en CREATech.